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Una "componenda" que merece mi reprimenda.

publicado a la‎(s)‎ 26 feb. 2012 11:26 por Tomás Moro


 
Esta "componenda" en contra de la propuesta de Rosa Díez (de ilegalizar Bildu-Amaiur) es la misma que dejé entreveer en mi artículo-minilibro "Es hora de", artículo distribuido con anterioridad a las elecciones generales, pues los dos grandes partidos a nivel nacional dejaron claro en aquellos momentos que el comunicado de cese de Eta significó el "triunfo del Estado de Derecho" frente al terrorismo. Ya en esos momentos se veían las posturas de unos partidos y de otros. En aquella época ya se vislumbraba un "contubernio" pactado entre esos dos partidos en relación a este falso proceso de "Paz", un pacto o alianza que desembocará desgraciadamente en una especie de nueva "Transición" para conseguir que el terrorismo y su régimen totalitario adyacente toquen a su fin, sin terminar con ambos del todo, gracias a una política de concesiones al nacional-terrorismo vasco sin precedentes en ningún estado democrático que se precie. Esta transición "transaccional" comercia ni más ni menos que con los derechos y libertades de los ciudadanos tratándoles como peleles, pues a los terroristas y a sus cómplices se les pone una alfombra aterciopelada mientras sus víctimas "descansan en paz" o están exiliadas, apuntalando una paz sucia en la que matar resulta barato. Una paz sucia que saldrá gratis a los verdugos y muy cara a los ciudadanos (no sólo a las víctimas), al ver estos últimos que no van a recuperar ni en el P. Vasco ni en el resto de España sus derechos y libertades, pues la justicia esta vez volverá a ser ciega. Esta pérdida de democracia es la que se pretende instalar en nuestra sociedad a cambio de que Eta se disuelva y, por ende, deje de matar. Todo a cambio de permitir al nacionalismo excluyente vasco su "modus vivendi/operandi", manteniendo así su proyecto rupturista por el que se ha asesinado a tantos inocentes, eso sí, ya sin pistolas humeantes, creando de esta forma los dos grandes partidos a nivel nacional un clima de cierta condescendencia con ese nacionalismo para que pueda mantener su preponderancia institucional, esto es, su protectorado a través de la inmersión linguística o restringiendo el acceso a la administración pública vasca. En Cataluña ya no existe Terra Iure, pero los niveles de exclusión que ha tenido que sufrir la población catalana no nacionalista para que el nacionalismo catalán mantuviera todos estos años su preponderancia institucional han sido intolerables para una democracia que se basa en una alternancia de gobiernos. Esa es la "Paz" sin pistolas a la que vamos, una paz que niega los derechos y libertades de las personas al no aplicar las leyes constitucionales que los protegen, leyes que se inspiraron a su vez en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.    
 
En el primer párrafo de ese artículo reflexioné sobre la necesidad de apoyar, electoralmente hablando, a partidos más humildes como UPyD, pues es -como se ha visto en esa componenda- el único partido coherente que queda en el arco parlamentario en la lucha antiterrorista. También en ese mismo párrafo invocaba a la sociedad civil para que se una en tan justa reivindicación.
 
La prueba del nueve en la dejación de una lucha antiterrorista eficaz (como la de antaño) por parte del actual gobierno es el no nombramiento de Mayor Oreja como Ministro del Interior, al mismo tiempo que el PP abandona la denuncia del caso "faisán" a nivel parlamentario (antes lo hacía casi semanalmentre). Todo esto se consigue con un traspaso de poderes "políticamente correcto" y asquerosamente  calculado/pactado. Si su nombramiento hubiera sido efectivo estaríamos contentos los demócratas que defendemos el imperio de la ley, mientras nacionalistas y socialistas le acusarían a Rajoy de mantener una "línea continuista e inmovilista" de cara a este "definitivo" proceso de paz. Por tanto esa línea suave que marca Rajoy en cuanto a la lucha antiterrorista es ya por sí misma una primera concesión a un comunicado de Eta infame. No vamos a obviar que esta situación de parón "indefinido" de una banda terrorista es para cualquier gobierno preferible a la asistencia a funerales por el reinicio de una actividad tan funesta. El Gobierno está cómodo con esta situación, pero no cumple con su obligación de hacer cumplir la ley, ni tampoco resucita la ley de partidos ni el pacto por las libertades contra el terrorismo. Tampoco una vez que Eta se disolviera iba a terminar la exclusión de los nacionalistas vascos sobre los vascos no nacionalistas. Esta última componenda de no ilegalizar a Bildu y a Amaiur es la confirmación de que la política antiterrorista de Rubalcaba sigue en pie, a pesar del cambio de gobierno. No olvidemos que Zapatero sólo se atrevió a activar de forma definitiva este falso proceso de paz mediante la negociación con una banda terrorista en la segunda legislatura, cuando la cúpula del PP ya no asistió (salvo algún verso suelto del PP que todos conocemos) a las concentraciones de las víctimas y cuando no se opuso frontal y enérgicamente a la legalización de Bildu-Amaiur. En la primera legislatura de ZP sí hubo negociación con Eta, pero no hasta los extremos de hacer tantas concesiones a los terroristas para forzar un cese de Eta que todavía no es definitivo y que en cualquier caso es un cese condicionado a una serie de contraprestaciones. Esa permisividad del PP y la desunión del movimiento cívico de las víctimas (un "movimiento" que no comparte una estrategia común finalista) nos ha llevado a esta situación previa a una paz nacionalista, una paz pactada previamente entre socialistas y terroristas.   
 
No vamos a negar que la ilegalización de Bildu-Amaiur, junto a una política antiterrorista eficaz en cuanto a detenciones se refiere, al mismo tiempo que provoca una pérdida en la cuota de poder de todo el nacionalismo vasco (que siempre va unido aunque esté diversificado con el fin de mantener la preponderancia institucional de siempre), también desencadenaría el regreso a las armas de los terroristas. A este argumento se agarran aquellos que quieren promover este falso proceso de paz. Pues quedó demostrado en los gobiernos de Aznar que es posible "apuntillar" a Eta y arrinconar al nacionalismo excluyente vasco, siempre y cuando no haya deslealtades como en tantas ocasiones por parte de los socialistas. ¿Dónde quedó el espíritu de Ermua y el pacto antiterrorista?. Lo que está claro es que esta falsa paz convenía tanto a socialistas como a nacionalistas, tanto para seguir llevando la iniciativa (o marcando la agenda política) como para pasar la patata caliente al gobierno actual. Los equilibrios de poder convenían a esta convergencia de intereses. A ninguno de esos dos actores en este pestilente teatro le interesaba la vuelta de una política antiterrorista a todos los niveles como la que llevó a cabo Aznar, tampoco a los terroristas. Pero tampoco nos olvidemos que la falta de un PP contundente en la oposición (durante la 2ª legislatura) con un gobierno miserable, y el hecho de pasar página del 11-M y del caso Faisán, no exculpa al partido que nos gobierna de su falta de responsabilidad por "omisión" en un tema tan peliagudo y de tanto calado como el que nos ocupa. 
 
La memoria, dignidad y justicia de las víctimas y la libertad de todos los españoles está en juego. Con este cuarteto como slogan "libertad, memoria, dignidad y justicia" concluí mi artículo-minilibro citado anteriormente. En esta falsa paz nadie está hablando de libertades, sólo de "paz". De este slogan tan conocido, al cual yo añado una cuarta palabra, la que lo encabeza, se deduce que es la sociedad civil quien tiene que llevar la iniciativa, pues como dice nuestra Constitución la soberanía reside en  el pueblo español. ¿Sería interesante hacer en referéndum a todos los españoles un propuesta de cómo quieren que se termine  con Eta?. ¿Negociando o simplemente aplicando la ley?. Este tipo de propuesta no llegará nunca a plantearse, ni siquiera para cambiar la actual y errónea estrategia de nuestros políticos, pues nuestro movimiento cívico no está comprometido con una hoja de ruta de las víctimas ni tampoco con un calendario para avanzar en dicha hoja de ruta, aunque es muy posible que cierta representatividad en dicho movimiento ya esté tratando estos temas en las únicas reuniones celebradas (y a celebrar) con representantes del gobierno, cosa que por otro lado no me parece bien por dos sencillas razones. Una es que ninguna organización por sí sola debiera reunirse con nadie del gobierno sin estar representadas en esas reuniones otras organizaciones, independientemente del número de componentes que las integren, pues así se representa a unas víctimas y no a otras. Otra razón es la siguiente: víctimas somos todos los españoles ("la soberanía reside en el pueblo español"). ¡Ojo!. No entreguemos nuestra alma a un movimiento cívico desunido que no comparte ni promueve una estrategia común finalista. Las víctimas en términos generales, no sólo las "físicas", somos todos los españoles. Por eso ni los políticos ni el movimiento cívico de las víctimas se pueden arrogar la representatividad del pueblo español en la resolución del problema (ni tampoco la representatividad de los miles de exiliados), máxime cuando falta en ambos una estrategia común finalista compartida para acabar con Eta haciendo valer el Estado de Derecho. Con esto no quiero decir que no apoye a las víctimas de Eta, ni tampoco que no valore sus concentraciones cívicas y su personamiento en juicios contra Eta. Lo que quiero decir es que no están diciendo todo lo que deberían decir, dejando la iniciativa en la hoja de ruta a terroristas y a políticos "ad hoc". ¿Quién no ha llorado viendo las solemnes concentraciones de las víctimas?. Hemos visto y comprobado que su emotividad no ha servido para neutralizar el actual proceso de negociación con una banda terrorista ni para mantener dicho proceso. Agradezco profundamente todo lo que ha hecho hasta ahora dicho movimiento cívico. ¿Habrá que plantear alguna reflexión en el seno de ese glorioso "movimiento" cívico de las víctimas para centrar la estrategia a seguir?. Con todo, no es suficiente todo lo conseguido hasta ahora para honrar a esos santos inocentes que entregaron sus vidas para resucitar en nosotros su memoria y recuerdo en defensa de los derechos y libertades que nos hacen ciudadanos libres. Como decía en mi artículo "Es hora de" que empiece dicho movimiento cívico a escenificar sus propuestas de paz, porque algún día tendrán que contemplar una posible paz, una paz que si no se mueven será una paz sucia. ¿Y por qué tienen que escenificar sus propuestas?. Sencillamente porque la generosidad debe de venir de las víctimas y no de los verdugos o de gobiernos complacientes con una falsa paz.  
 
Es el orden constitucional el único "nacionalismo legal" por resultar su ordenamiento jurídico integrador. Ésa es nuestra gran riqueza y lo que nos diferencia de los nacionalismos excluyentes. Por todo lo anterior se hace necesario romper con un bipolarismo partidista que se protege a sí mismo sin resolver los problemas de sus ciudadanos, escenificando componendas como la referida más arriba. Esta no será la única componenda. Elección tras elección hay que recordar a los dos grandes partidos que no son los únicos en el arco parlamentario. 
Como bien dijo alguien "es preferible estar sólo que mal acompañado". 
 
En resumen, el fin de Eta será como la sociedad civil quiera, bien con una paz sucia cimentada por componendas como la que nos ocupa o bien con una paz real y justa auspiciada por la sociedad civil. Cuando llegue esa paz sea sucia o limpia ya no habra excusas ni para los violentos ni para sus víctimas. 
 
Lo que tenemos que desterrar es la idea que persigue esta falsa paz, idea expresada en que "al final nadie habrá sido". Esa idea se asentará si dejamos que se equiparen víctimas y verdugos, obviando que en realidad sólo hay víctimas. Al final no será culpa de nadie. Triste final para una falsa paz llena de cadáveres y de exiliados por una vil y cruenta ideología que quiere seguir manteniendo el nacionalismo vasco después del fin de la violencia terrorista, asentando así su hegemonía institucional.  
 
Sería interesante la promoción de propuestas -que no hacen- por parte de las víctimas para encabezar la iniciativa de la sociedad civil frente a componendas políticas repugnantes. Resultaría algo "pionero", al hablar de lo que no interesa hablar con naturalidad, esa naturalidad democrática que a algunos nos permite atrevernos a expresar opiniones y realidades como contrarespuesta a un apagón informativo inmoral hacia las víctimas.
 


 JOSÉ MANUEL LESTÓN DÍAZ