Autor: Juan M. Palao. Doctor en Derecho. Abogado
 
 
El presente artículo indaga los argumentos aducidos por el legislador para la promulgación de la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo que despenaliza el aborto. Tras analizar dichos argumentos y constatar que no fundamentan la norma, el artículo se adentra en sus causas reales que atienden a una ideología materialista, así como en las consecuencias lesivas que previsiblemente provocará. Por último se compara la despenalización del aborto con las situaciones acontecidas en los ordenamientos esclavista y nacional socialista alemán, advirtiendo importantes similitudes.
 
 

<<¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, yo no te olvido.>> (Isaías 49,15)

 

 
Un ordenamiento constituye un conjunto de preceptos que protegen bienes jurídicos, haciendo primar los más importantes. Así, por ejemplo, a través del castigo previsto para el robo, el derecho a la total libertad del hombre se limita por el derecho a la propiedad, en el castigo establecido para la violación, el derecho a la libertad y autodeterminación del hombre, cede ante la dignidad y libertad sexual de la mujer...

 

Así un ordenamiento, ordena la realidad amparando e imponiendo la primacía de aquellos derechos que son más dignos de tutela frente a aquellos que merecen un amparo menor. De ahí que la justicia haya sido siempre representada como una balanza en cuyos platillos han de colocarse los intereses contrapuestos para determinar cual tiene mayor peso.

 

Tal y como el Tribunal Constitucional (TC) en abundantes resoluciones ha puesto de manifiesto, los derechos fundamentales nucleares, base de todos los demás, son el derecho a la vida y la dignidad humana. En efecto sin vida (o dignidad), no se puede proteger el derecho a la libertad, educación del hombre... En su sentencia 53/1985 de 11 de abril (STC 53/1985) se expresa así:

 

<<Dicho derecho a la vida, reconocido y garantizado en su doble significación física y moral por el artículo 15 de la Constitución, es la proyección de un valor superior jurídico constitucional – la vida humana – y constituye el derecho fundamental esencial y troncal en cuanto es el supuesto ontológico sin el que los restantes derechos no tendrían existencia posible. Indisolublemente relacionado con el derecho a la vida en su dimensión humana se encuentra el valor jurídico fundamental de la dignidad de la persona...>>

 

Si no consideramos nuestra vida y la de los demás como el principal valor, ¿qué otra cosa podría tener importancia?

 

Pues bien, en la nueva Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo (LO 2/2010), que recientemente ha entrado en vigor y despenaliza el aborto, el legislador se ve obligado, para justificar dicha vulneración del derecho a la vida del bebe gestante, a contraponer también unos pretendidos derechos fundamentales de la mujer a los del concebido y hace primar los primeros sobre los segundos, la pregunta es ¿esto lo hace fundada o infundadamente?

 

 

 

Panorama a partir de la entrada en vigor de la LO 2/2010 (LO 2/2010) – 4 de julio de 2010.

 

En la LO 2/2010 se desenmascara el ataque frontal a la vida de forma más resuelta que en el anterior sistema al establecer una conclusión del embarazo totalmente libre para la mujer.

 

Ahora, ya no se establecen casos tasados para legitimar el aborto como en la L.O. de 9/1985, del 5 de julio sino que, simplemente, la vida del concebido se abandona totalmente en las manos de la mujer hasta las 14 primeras semanas de gestación [1]. En efecto se trata de la potestad de conceder la vida u ordenar la muerte del hijo por su simple decisión[2].

 

Esta es la mayor novedad de la Ley en materia de aborto.

 

No obstante, según el ordenamiento, no se puede dejar de considerar al bebe gestante como a un ser humano, aunque no se le quiera otorgar la categoría de persona, y su protección sigue incluida dentro de la protección del derecho a la vida del art. 15 Constitución Española (CE)[3]. Así <<...el Estado tiene la obligación de garantizar la vida incluida la del nasciturus (art. 15 CE)...>>[4].

 

En tanto no se puede sujetar la protección del derecho a la vida del bebe gestante a la libre decisión humana, pues está protegido por el ordenamiento constitucional y penal, se disfraza dicha ingerencia como la exaltación de un prioritario derecho a la <<autodeterminación individual>>[5] de la mujer.

 

Así mismo, para entenebrecer realmente la cuestión, también la ley justifica la muerte del bebe gestante con otros supuestos derechos fundamentales de la mujer superiores que justifican el aborto tales como el <<derecho al libre desarrollo de la personalidad, a la integridad física y moral, a la intimidad, a la libertad ideológica y a la no discriminación>> (art. 12 LO 2/2010).

 

Por otro lado, un ataque tan frontal a la vida justificaría verdaderas carnicerías con los bebes que incluso se podrían extender a los niños nacidos. Debido a esto el legislador decide cuales son los bebes con mayor valor, esto es, a partir de las 14 semanas, pasadas las cuales el bebe gestante no puede ser eliminado por el simple consentimiento materno (art. 14 LO 2/2010). Para otros dos supuestos ni siquiera opera es límite ya que parece que se puede realizar el aborto hasta momentos antes de que la mujer dé a luz[6].

 

 

Análisis causal de la norma.

 

Para el análisis de una norma lo primero que hay que hacer es determinar sus causas, esto es, que necesidad apremiante cubre, la justifica y la originó. De esta manera se determina igualmente el fin que persigue y si éste es beneficioso o pernicioso. En esta materia diacrítica vamos a encarar la cuestión a través de dos vías. En primer lugar vamos a tratar las causas <<ad hominem>>, esto es, aquellas que alega el legislador para justificar la promulgación de esta Ley.

 

Por otro lado, veremos los argumentos <<ad rem>>, esto es, yendo al fondo de las cosas y considerando que causas reales, incluso ignoradas por el propio legislador, son las que subyacen verdaderamente bajo la creación de esta norma.

 

 

Argumentos del legislador (<<ad hominem>>) justificativos de esta norma

 

Primeramente decir que hablamos de una despenalización del aborto. Esto es, no se trata de una legitimación, sino que, ponderada la presunta colisión de derechos existentes según el criterio del legislador, éste considera que no ha de penarse un hecho que el ordenamiento sigue considerando reprobable.

 

Ya que, al menos, se reconoce la naturaleza humana del gestante, abortar es atacar su derecho a la vida, algo que es pernicioso e inmoral aunque dicho acto no tuviera consecuencias penales. Incluso la propia LO 2/2010 no puede evitar hablar de <<prevenir... los abortos>> a través de la prevención de la preñez[7].

 

Para vencer la barrera de la protección de la vida, la norma esgrime un conjunto de derechos aparentemente más vitales.

 

1.- Derecho a la autodeterminación de la madre (LO 2/2010 – Pto. II del Preámbulo). La asignación de este derecho es errónea.


La STC 53/1985 (Pto. 5) afirma que <<..la gestación ha generado un tertium existencialmente distinto de la madre, aunque alojado en el seno de ésta.>>

 

Al considerarse el hijo concebido como un tercero, la pretendida autodeterminación no existe frente al bebe gestante. Estamos hablando de matar al bebe, el derecho a la vida de otro, no la vida de la propia madre, por lo que tal derecho no puede emplearse como salvoconducto para atacar su vida.

 

Aún en el imposible caso de haber consentido el propio bebe gestante su propia muerte, provocada con la anuencia de la madre, este acto estaría penado por el Código Penal, ya que la asistencia al suicidio está contemplada como un delito en nuestro ordenamiento punitivo (art. 143 del Código Penal).

 

 

2.- Integridad física y moral (art. 12 LO 2/2010). Otro de los supuestos derechos que se esgrimen por la ley para justificar la muerte del bebe, es el derecho a la integridad física de la madre. Llama casi al sin sentido considerar que no hablamos de la integridad física de la madre sino del propio niño, de forma que no sería disponible por aquélla, tal y como argumentábamos en el punto anterior.

 

Es más. Aún considerándose, por una nueva construcción hipotética, que este derecho a la integridad física pertenece a la madre, con la violencia que se ejerce sobre el cuerpo de la mujer durante el aborto y en su siquis posteriormente, no parece que comulgue mucho este derecho con la ejecución de un aborto.

 

Hay que tener en cuenta que, para realizar el aborto, hay que abrir la cavidad del útero y extraer el organismo del gestante que está adherido al de la madre, por lo que constituye una operación muy severa y agresiva en la que, necesariamente, se extraen un sin número de vasos y tejidos de la propia madre. Por lo que al contrario de lo que se defiende, dicha operación, menoscaba su integridad física y violenta su fisiología.

 

Además el aborto puede desencadenar un conjunto muy amplio de afecciones físicas (infección de la pelvis, laceración del útero, partos prematuros y abortos espontáneos ulteriores,...) y, como decimos, otras secuelas más frecuentes y permanentes como son las psíquicas. 


Entender el aborto dentro del derecho a la “integridad” física y moral de la madre es como decir que ese derecho se ejercita a través de laceraciones y autolesiones intencionadas o experiencias traumáticas.

 

3.- Derecho al libre desarrollo de la personalidad. En este caso si que sería un derecho que, en principio, parecería otorgado correctamente por el ordenamiento a la madre, esto es, la toma de decisiones en su vida y su evolución como persona.

 

Pero consideremos una circunstancia. Si una ley materializara el derecho al libre desarrollo de la personalidad permitiendo dar puntapiés en el culo a otro hombre para permitir la autoafirmación propia, lo reprobaríamos y nos parecería pantagruelesco. Más aún porque esa forma de afirmación personal es altamente destructiva y perjudica también al propio sujeto que la protagoniza.

 

Si eso pensamos de un simple puntapié ¿cuanto más si contraponemos el derecho al libre desarrollo de la personalidad frente derecho a la vida y supervivencia de un bebe concebido y no nacido?

 

No se puede amparar dentro del derecho al libre desarrollo de la personalidad una lesión o vulneración de los derechos de otro sujeto. Esto auspicia las inclinaciones más crueles y violentas de los ciudadanos, creando una sociedad corrompida y depravada, en permanente combate y desorden. ¿Qué podríamos decir de un país donde las madres matan a sus hijos?

 

El preámbulo de la LO 2/2010[8] llega a decir que, no permitir la libre decisión para abortar <<limita innecesariamente la personalidad de la mujer>>. De esta forma trata de desnaturalizar el concepto humano de mujer, haciéndola creer que su realización personal pasa también por suprimir la vida de sus hijos en su propio seno. ¿Acaso el sentido común no nos dice que es antinatural ese acto?

 

Así, trata el legislador de implantar un nuevo y antinatural concepto de mujer y madre, en donde el desarrollo de su personalidad pasa por poder considerar al fruto de su seno como despreciable, espurio, cosa extraña, odiarlo y acabar con su vida, para realizarse plenamente.

 

Muy al contrario, el libre desarrollo de la personalidad de la madre se encuentra en permitir el natural nacimiento de su hijo, realizarse en la maternidad y no huir de la situación que más desarrolla y hace crecer a la mujer. El Estado debe proteger la vida y amparar la maternidad.


El aborto, frustrando el advenimiento de un hijo, cercenando la natural inclinación de la mujer a la maternidad, la genera y provoca, en cambio, a la larga, graves perturbaciones psíquicas por la antinatural aniquilación del fruto de sus entrañas, en el llamado síndrome post-parto.

 

Esta norma quiere extirpar la dadivosa, entregada y tierna maternidad de las mujeres que tanto las embellece y sustituirla por el materialismo, su egocentrismo, su frialdad,... que, a la larga, repercutirá inexorablemente en la sociedad toda.

 

 

4.- Salud sexual y reproductiva comprendida en la Exposición de Motivos Pto I y art. 2 b) y c) de la ley. Otro de los derechos enunciados por la norma es la salud sexual y reproductiva de la madre, a la que, sin ningún género de dudas, debe tener acceso la mujer si interpretamos dichos derechos dentro de su derecho a la vida y la dignidad personal.

 

Aunque vienen definidas en la propia ley, asaz de claro está que la práctica del aborto, en ninguna forma favorece la salud reproductiva de la mujer. Es más, la contravienen. Arrancar de su seno a los hijos concebidos no es una práctica <<salubre>> por mucho que se quiera ocultar la realidad.

 

Por ende, algunos abortos mal practicados, han ocasionado serios problemas a las mujeres e incluso la esterilidad. Ese término se expresa en la Conferencia del Cairo sobre Población y Desarrollo (1994) para referirse a muchos derechos como atención al embarazo, asistencia prenatal y posnatal adecuada... que realmente coinciden con esos conceptos. Tratando de extender ese derecho de tener una maternidad sana y con las debidas asistencias a los casos de aborto, nos encontramos con una “contradictio in adiecto”.

 

No comulgan con el significado de esos dos términos precisamente por las consecuencias lesivas para la salud psíquica como física que tiene el aborto.

 

 

Hemos visto pues que se elimina la protección de la vida del bebe intrauterino por derechos mal entendidos que son un simple afeite para disfrazar una vulneración de derechos fundamentales sin razón y arbitrariamente que, igualmente, perjudican en gran medida a la mujer. El niño y la madre están unidos en una indisoluble comunidad vital que trata de ser entenebrecida y oscurecida por una artificiosa y engañosa ideología contemporánea.

 

Por tanto, visto desde una perspectiva estrictamente legal, el legislador se engaña a si mismo, pues la norma es contradictoria y confusa, otorgando derechos del niño a la madre y enunciando otros derechos que tienen un sentido totalmente contrario al postulado.

 

Entonces nos preguntamos ¿dónde se encuentra su origen real, su causa cierta? ¿Por qué se ha sancionado esta norma?

 

 

Causas <<ad rem>> o las que verdaderamente han justificado el nacimiento de esta norma

 

Las verdaderas causas y fundamentos que sostienen dicha normativa se encuentran en la destructiva ideología materialista que enseñorea nuestra sociedad.

 

Nuestro mundo consumista y altamente materializado rinde una encarecida adoración y extrema sumisión al materialismo; el desarrollo profesional, la capacidad adquisitiva, las comodidades, bienes y servicios, en suma, el individualismo... Esto ha producido un giro en nuestra concepción social desde el natural eje antropocéntrico, hasta una cultura basada en intereses o valores materiales.

 

Lo expresado ha desencadenado una peligrosa represión de los valores humanos que transcienden la materia y no son tangibles, tales como la dignidad humana. Todo ello ha desembocado en una inclinación a reducir las responsabilidades y obligaciones hacia los demás, los cuales ya no son tan importantes

 

Este discurso materialista, ha cuajado en la presente ley. Se pretende implantar pues una total desatención a la vida humana en tanto ésta interfiera con nuestra comodidad, finanzas, proyectos o esfera personal.

 

Nos encontramos en una sociedad hedonista que huye de los compromisos y rinde ciego culto al beneficio y al placer acendrado de toda responsabilidad pero que no es feliz. Nos utilizamos los unos a los otros por interés económico, placer sexual,... a la manera que empleamos un insensible mueble o una fría herramienta. ¿Por qué no desprendernos de nuestros hijos si estorban?

 

Cada vez hay menos hijos porque la vida está empezando a dejar de ser un valor ya que exige responsabilidades, esfuerzos, cuidados, gastos... y están siendo priorizadas las comodidades, la holgura económica, el individualismo egoísta... que no dejan espacio a ninguna atención o responsabilidad frente a los demás. Ocupados en nuestros negocios no hay tiempo para tener niños.

 

La presente ley ha proliferado en esta enrarecida y asfixiante atmósfera actual y somete la propia vida humana a la retórica del interés. Así, a veces, nos llegamos a preguntar ¿qué ventaja o provecho me brinda a mi un niño? Y en ocasiones a los niños se los cosifica y se los tiene como un producto necesario para completar el hogar, casi como una parte del mobiliario.

 

Sin embargo esta cruel ideología materialista que se oculta tras la norma creemos que hasta el propio legislador la ignora y realmente cree que esta ley generará bienestar. Está tan engañado que no se da cuenta que está reduciendo la vida humana (del hijo concebido) a pura materia desechable si produce incomodidad. Así la subordina a los intereses materiales (profesionales, financieros, reconocimiento social...) y a los miedos, temores y recelos auspiciados por una presión social deshumanizada.


En efecto dicho materialismo es totalmente contrario a la naturaleza y sentimientos humanos y su acatamiento comenzará a descarnar cada vez más al hombre y, esencialmente, a la mujer. Nos hace ser bruscos en perseguir nuestros fines incluso pisoteando a las personas o los bebes.

 

A diferencia del código penal anterior a 1986, es la mujer la que está desprotegida y entregada a presiones, amenazas...[9]  y esta ideología destructiva compromete su equilibrio psíquico y físico así como la vida del niño. La debilidad y el desamparo de algunas mujeres frente a la presión de su entorno le fuerzan a ejecutar tan descaminado acto por pura desesperación y a enajenarlas de sí.

 

 

Consecuencias de esta normativa

 

El problema de toda normativa nueva es que, en el momento de entrar vigor, no pueden  sentirse sus consecuencias y solo a la larga, se van mostrando. El legislador, en su precipitación, ignora los efectos de una norma que se volverá contra todos nosotros, él mismo incluido.

 

Los resultados inmediatos previsibles serán los siguientes.

 

 

Relativización de la vida.


Abierta una brecha en el ordenamiento jurídico en base a tal atentado contra el derecho a la vida, se abre el camino a toda clase de ataques y lesiones contra ese derecho

 

En efecto el legislador ha tenido que tomar una base o criterio para considerar que es vida humana digna de protección y que no. De otra forma se hubiera visto con el problema de que se pueden matar a los bebes incluso después del parto, lo que desencadenaría un escándalo, puesto que el bebe ya si se ve y el asesinato se tiene que hacer a la luz del mundo, no encubierto por el seno de la madre. Un seno antes protector del bebe y que ahora se quiere hacer escenario de su muerte.

 

El arbitrario criterio que se ha tenido en cuenta parece ser el umbral de viabilidad fetal fuera de la madre, establecido en 14 semanas. Sentencia pues el hombre, en un acto de increíble audacia, lo que puede ser considerado ser humano y lo que no. También se incluye una total libertad de abortar en los casos de enfermedades <<graves e incurables>> creando aún más incertidumbre acerca del concepto de hombre y dejando dicha apreciación a un comité médico, introduciendo más ambigüedad e incertidumbre sobre lo que es verdadera vida humana y lo que no lo es.  

 

Abierta la caja de Pandora y relativizada la vida, incluso la existencia del que escribe este artículo o la persona que lee el mismo está en peligro en el futuro.


En el fondo la retórica materialista de la ley parece proclamar que la vida es una carga para la madre por lo que ella debe decidir sobre la misma. Así no se considera la maternidad como el lugar donde puede crecer interior y exteriormente, madurar y superarse a sí misma en una dimensión afectiva más profunda de su vida.

 

Si por causas emocionales, financieras, profesionales o materiales de cualquier clase se permite abortar a una mujer, ¿porqué no poner fin a la vida de un anciano o enfermo crónico (físico o mental) que precisa de un caro tratamiento y constituye igualmente una carga económica y material  para el Estado, su familia...?

 

Tal es el caso de Holanda que, tras la legalización del aborto y, posteriormente de la eutanasia, causando la destrucción del valor de la vida, se han creado asociaciones de pacientes para protegerse frente a la eutanasia por la presión del entorno que, al considerarles una carga, puede sufrir un inválido, anciano... para que permita voluntariamente que le maten. Los no natos, sin embargo, no pueden agruparse ni asociarse para proteger sus derechos por lo que son más vulnerables.

 

Y, esa cultura de muerte, entrando con sigilo por la puerta de atrás, disfrazada por un pretendido aumento de derechos de la mujer, engañando a ésta que es la portadora de vida y esperanza, empezará a relativizar la importancia de nuestra vida, ponderando todo por el provecho e interés material que nos brinde.

 

Todos seremos o hemos sido, hijos, padres, abuelos, tíos, sobrinos... con este disfrazado pensamiento materialista se yugulan y desprecian los valores humanos. Ya que se irá adueñando paulatinamente del común sentir, pocos de nosotros no sufriremos directa o indirectamente sus consecuencias.

 

Unos hijos o nietos ingratos que nos dan la espalda cuando somos un estorbo, necesitamos ayuda o no nos valemos por nosotros mismos; unos padres desentendidos de sus hijos, de su educación y suerte, absorbidos por sus intereses, por tener mayores ingresos o por su realización profesional; unos hermanos individualistas concentrados en su vida y quehaceres e indiferentes ante nuestros problemas...

 

El sistema antropocéntrico predicado por la constitución va dejando paso a un sistema de intereses materiales, donde la vida humana ya no es un valor absoluto sino relativo y postergado. La paulatina reducción del número de hijos en las familias, nos hace ver que ya éstos empiezan a no tener sitio en los hogares, siendo sustituidos por mobiliario, mayores comodidades... Se proscribe la fecundidad.

 

 

Desnaturalización de la mujer

 

Por otro lado, esta normativa mermará o escindirá la relación materno-filial que se establece entre la madre y el hijo, ya en el vientre de la madre. Ya que, como hemos visto, los lazos entre ambos son tan estrechos y la suerte de ambos está tan ligada, lo primero es romper este vínculo natural.

 

Por tanto, el legislador defiende la existencia de dos intereses disociados. Como dijimos, para eso implanta unos supuestos derechos fundamentales de la mujer que se contraponen al verdadero derecho fundamental a la vida del bebe gestante.

 

Como hemos visto no existe tal dualidad. Los derechos de la madre y del niño siguen caminos muy próximos.

 

Pero en segundo lugar, no solo erigirá dos individualidades con derechos antagónicos sino que fomenta el endurecimiento del corazón de la madre, la aliena de su naturaleza maternal y la empuja a odiar el fruto de sus entrañas, de manera que ésta se sienta libre para acabar con la vida de su bebe.

 

Para este último paso la ley, nacida de la confusión y la oscuridad, llevará a la mujer a que rompa consigo misma, con su ser natural y, verdaderamente, desarrolle en su corazón sentimientos de animadversión y odio, de superioridad y distanciamiento frente a su bebe, llegándole a considerar un amasijo de carne y hueso sin valor que obstaculiza su vida. En suma, el efecto será que mude y cambie su ser de madre y se deshumanice.

 

Esta consecuencia que la ley provocará es de las más perniciosas para la propia mujer, pues, pasado el tiempo, la luz de la verdad resplandece y lo que un día había calificado de saco de “simple materia” orgánica sin identidad que mató, se da cuenta que era, ciertamente, su hijo.

 

 

Ejemplos vividos de esta ideología materialista

 

Pero el materialismo no es la primera vez que aparece en el escenario histórico, sino que, en tiempos pasados ya había justificado toda clase de vejaciones y matanzas.

 

Para el materialista el hombre no se distingue de los demás animales sino porque, en lugar de uñas o veneno para defenderse en el medio, tiene razón; pero ésta no deja de ser la conjunción de células neuronales entrelazadas. Así, la ideología materialista, tanto de corte marxista como capitalista, al considerar la vida humana como pura materia, permite disponer de ella tal y como se dispone de la carne de un cerdo o de un ave.

 

El legislador materialista, sin embargo, para no caer el mismo en esta degradación o animalización del hombre, hace una distinción injustificable entre su clase a la que da mas valor, de la clase reprimida o atacada.

 

En la institución de la esclavitud o en el sistema jurídico nazi, se postulaba la necesidad de someter cruel e inhumanamente a colectivos determinados de hombres para la plena realización de los otros, para su comodidad o bienestar[10].

 

Así se logra implantar la demagogia o el dominio tiránico del pueblo, creando derechos y prerrogativas nuevas frente a una masa cruelmente reprimida y dándoles carta de naturaleza[11]. La nación, totalmente engañada y confundida interiormente, se somete voluntariamente a dicha tiranía y cree firmemente en que el tirano les muestra la verdad, cuando el mismo está confundido.

 

Por ejemplo la “Orden sobre la administración de la justicia penal contra Polacos y Judíos en las tierras orientales anexionadas de 4 de Diciembre de 1941”[12], rezaba: <<Polacos y judíos, tienen que dejar de hacer todo aquello que daña la Supremacía y la reputación del Imperio alemán>>[13] y penaba con la muerte cualquier acto de violencia o fuerza contra un alemán y establecía penas inhumanas para estos dos pueblos.

 

Pero esta extensión y exacerbamiento de los derechos de los alemanes de sangre que, a primera vista, podría parecer beneficiosa para los mismos, fue tremendamente destructora para ellos.

 

En efecto, las vejaciones, los tratos degradantes, los asesinatos... que empujados por ese ordenamiento cometieron muchos alemanes, les robaron su dignidad de hombres y, llevados por ese pérfido engaño, algunos se tornaron verdaderas criaturas inhumanas sin corazón ni entrañas, protagonizando actos bestiales.

 

Luego, ante la consideración de tamañas aberraciones y brutalidades, ellos mismos, casi incrédulos, se espantaban de sus propios actos. Algunos oficiales y soldados llegaron a suicidarse. Actualmente los alemanes se avergüenzan de ese pasado de confusión y tinieblas en que fueron sumidos.

 

Fueron pues víctimas de un régimen que les desnaturalizó y separó de su ser y humanidad, fomentando pautas de comportamiento violentas, de desprecio y de dominación. En suma constituyó una extrema pero encubierta tiranía. Para ello disfrazó su furibundo yugo, con una apariencia beneficiosa y provechosa de concesión de nuevos derechos sobre una clase inferior[14] (judíos, polacos, sacerdotes...).

 

Pero, para jugar a redefinir la naturaleza humana, al objeto de dominarnos, hay que borrar el verdadero concepto de hombre y reformularlo, oscureciendo el sentido común, la razón y la verdad[15]. Por desgracia nuestra falibilidad ha permitido que estos errores se implantaran en diversos momentos históricos y naciones.

 

 

Extrapolación de estos ejemplos a la legislación en materia de aborto en España


La despenalización del aborto en España sigue una dinámica similar. El legislador trata de implantar la absoluta naturalidad de eliminar a los retoños en la misma entraña maternal, a desprenderse de sus hijos concebidos y esto lo considera como una verdadera “conquista” para la mujer moderna.

 

Pero previamente tiene que excluir a los bebes gestantes de la categoría de personas para poder disponer de sus vidas, tal como ocurrió durante la esclavitud o el nazismo.

 

Aquí, al igual que en el ejemplo del nazismo anteriormente expuesto, hay dos redefiniones importantes. Primero la que le priva al gestante de la categoría de persona, como antes ocurría con los esclavos, los judíos o los polacos y, segundo, la que considera los actos violentos como el ejercicio de un verdadero derecho natural, para la otra clase.

 

En efecto, se trata de considerar como lícitos actos de autoafirmación y libre desarrollo de la personalidad; el matar a los hijos concebidos y, en el caso nazi, el exterminar a los judíos, polacos y sacerdotes.

 

a) La primera redefinición, esto es, la relativización de la vida del gestante conduce a un peligro para todos los colectivos.

 

Aunque, en un principio, como en las anteriores épocas, el colectivo más débil (esclavos, judíos, polacos...) o totalmente indefenso (bebes gestantes), es al que se dirigen los ataques, éstos no tardan extenderse a muchos otros grupos.

 

Así, las leyes promulgadas contra los judíos y los polacos, no tardaron en volverse contra muchos alemanes con antepasados de estos dos pueblos e incluso contra otros colectivos (sacerdotes...). Igualmente muchos murieron por proteger a los pueblos perseguidos u oponerse a este cruel sistema, o simplemente por el capricho de un soldado.


Es decir, desde el momento en que relativizamos la vida humana nadie está a salvo.  El ordenamiento legal se convierte en un verdadero caos, puesto que incluso nuestra propia vida puede llegar a ser dispuesta tal y como el amo disponía de su esclavo.


Ante el aborto, si no consideramos persona al hombre desde los mismos instantes de su concepción hasta su muerte natural y no anteponemos la vida a los intereses materiales, profesionales, emocionales... estamos abriendo una brecha en la urdimbre legal que nos puede alcanzar a nosotros.


Como hemos dicho, si los intereses materiales priman sobre la vida en determinados estadios primarios, ¿por qué no ha de primar sobre otros estadios del hombre como personas mayores con alta dependencia, enfermos crónicos físicos o mentales...?

 

En efecto, una vez relativizado el valor de la vida cualquier nuevo ataque es previsible incluso para el mismo legislador que envejecerá o enfermará. Lo peor es que esta minusvaloración del hombre llega a implantarse generalizadamente.

 

 

b) Por otro lado la segunda redefinición atañe al concepto de mujer y madre. Al igual que los alemanes instituyeron el concepto de <<hombre ario>> que justificaba el ejercicio de la violencia y la fuerza frente a los demás pueblos, en el ejercicio de esos derechos “nuevos”, la <<madre moderna>> goza de una extensión de sus derechos que le permite disponer de la vida de sus hijos.

 

En efecto, en ambos casos es una falacia esa nueva concesión de derechos que realmente deshumaniza. Pero éste es el fementido barniz con que se disfraza esta imposición encubierta, convenciendo y logrando la aquiescencia de los tiranizados.

 

Así la madre tiene la potestad de decidir sobre la vida o muerte del hijo concebido y no nacido como antes tenía el soldado alemán la elección de matar o dejar vivir a un judío, polaco o sacerdote.

 

Durante el nacional socialismo, los soldados y la policía nazi protagonizaban todo género de vejaciones inhumanas, antinaturales... Sin embargo, en un momento de soledad y de reflexión, se sentían mal, como verdaderos asesinos y animales desbocados y hasta ponía término a sus vidas. Otros en cambio terminaban justificándose ante sí mismos durante toda su vida en una dolorosa negación de la verdad o enloqueciendo... Actualmente los alemanes se avergüenzan de su tenebroso pasado.

 

Igualmente, la madre, persuadida por el ordenamiento de que el único camino para el <<libre desarrollo de su personalidad>>, su <<autodeterminación>>... es acabar con la vida de su bebe, permite que le saquen ese estorbo de su cuerpo. Así vemos que se revuelve contra el natural vínculo con su hijo, dejando anidar en su pecho sentimientos de animadversión y odio frente al fruto de su vientre.

 

Este nuevo concepto de <<madre moderna>> es igual de pernicioso  y denigrador que el de <<hombre ario>>, porque aquellas son las portadoras de vida. Si ellas se vuelven contra la vida, posponiéndola ante falsas ideologías, todo acabaría.

 

Pasado el tiempo, tras el aborto del hijo concebido y no nacido, el síndrome post parto surge con toda crudeza, al percatarse de su iniquidad, llenándose de arrepentimiento y sentimiento de culpa.


Por ello decimos que, al igual que el propio pueblo alemán en la época nacional socialista, las mujeres también son víctimas en ésta ley.



El camino hacia la extirpación de todo humanismo; el adoctrinamiento ideológico.

 

Pero al igual que el sistema totalitario nazi o comunista, entenebrecer la verdad pretende un adoctrinamiento ideológico precoz que confunda y siembre el relativismo desde edad temprana.

 

Así, el efecto más pernicioso de la ley es tratar de inculcar este menosprecio a la vida desde los colegios, institutos e universidades a niños y jóvenes, logrando que esta reformulación del hombre se enseñe prematuramente, creando el campo de cultivo idóneo para nuevos ataques a la vida.

 

Así el art. 9 de la LO 2/2010 reza:

<<El sistema educativo contemplará la formación en salud sexual y reproductiva, como parte del desarrollo integral de la personalidad y de la formación en valores...>>

 

A su vez el art. 8. de la LO 2/2010 dice:

<<Formación de profesionales de la salud.

La formación de profesionales de la salud se abordará con perspectiva de género e incluirá: a) La incorporación de la salud sexual y reproductiva en los programas curriculares de las carreras relacionadas con la medicina y las ciencias de la salud, incluyendo la investigación y formación en la práctica clínica de la interrupción voluntaria del embarazo. b) La formación de profesionales en salud sexual y salud reproductiva, incluida la práctica de la interrupción del embarazo.>>

 

Vemos como la ley utiliza términos eufemísticos como <<interrupción>>[16] del embarazo o <<salud reproductiva>> o <<formación en valores>> que, como hemos dicho, tratan de disfrazar la aberrante realidad de la norma y sus efectos.

 

Como buena imposición ideológica que trata de degradar la condición humana redefiniendo sus parámetros como antes hemos mentado, el legislador prevé una inculcación generalizada de sus máximas, para anegarnos en la frívola cultura de muerte antes mentada. En efecto el materialismo, emplea el adoctrinamiento masivo, tratando a las personas como robots y buscando reprogramar y redefinir la conducta humana aún en sus actos más íntimos, al desentenderse de la dignidad humana.

 

Cuando este sistema tome su lugar y veamos su radical oposición al hombre no nos quedará más que repetirnos <<Quam temere in nosmet legem sancimus iniquam>> (¡Cuanto tememos en nosotros las leyes que sancionamos injustamente!). El sistema inicuo que hemos autorizado se volverá contra nosotros mismos sin contemplaciones.

 

Cuando el parlamento o el gobierno son los que determinan el bien y el mal por encima del hombre, se puede matar millones de rusos en la extinta Unión Soviética y morir el instigador de los mismos, el propio Stalin, sin castigo penal alguno en su lecho. Pero como digo el propio legislador español también se ha engañado sobre la conveniencia de esta ley. Su juicio esta oscurecido y no prevé el mal que irrogará a nuestra sociedad si no se remedia.

 

El mayor peligro se encuentra en el oscurecimiento de la luz de la verdad hasta tal extremo que nos parezcan absolutamente normales las leyes que atenten contra la vida humana. Así sucedió en el nazismo. Arendt describe la aceptación de la brutal realidad impuesta por el nazismo con total naturalidad:

 

<<No son tanto las alambradas como la irrealidad expertamente manufacturada de aquellos a quienes cercan lo que provoca tan enormes crueldades y, en definitiva, hace parecer al exterminio una medida perfectamente normal... El resultado es que se ha establecido un lugar donde los hombres pueden ser torturados y asesinados y, sin embargo, ni los atormentadores ni los atormentados, y menos aún los que se hallan fuera, pueden ser conscientes de que lo que está sucediendo...>>[17]

 


Con el ordenamiento actual, una madre soltera, joven o sin recursos podrá sentarse un día junto a su hijo y decirle: <<- Cuando te engendré, una sociedad perdida me pedía que te matara, que eras una carga, que me perjudicaría tenerte. Yo sentía miedo. La lucha y las presiones fueron continuas pero al final venció mi amor por ti, hijo. Ya sabes cuanto te quiero.>>



[1] <<Art. 14 Podrá interrumpirse el embarazo dentro de las primeras catorce semanas de gestación a petición de la embarazada, siempre que concurran los requisitos siguientes: A) Que se haya informado a la mujer embarazada sobre los derechos, prestaciones y ayudas públicas de apoyo a la maternidad, en los términos que se establecen en los apartados 2 y 4 del artículo 17 de esta Ley. B) Que haya transcurrido un plazo de al menos tres días, desde la información mencionada en el párrafo anterior y la realización de la intervención.>>

[2] El problema no es solo que el juicio de la mujer las más de las veces esta traspasado por la el miedo, la ansiedad... y por tanto por la falibilidad y el error humano, sino que es comúnmente objeto de presiones más o menos explícitas que oscurecen la verdad de la vida humana y le inclinan a cometer un acto antinatural y contrario a su naturaleza de mujer y madre, haciéndole cargar a ella sola con la responsabilidad de la muerte del bebe gestante y dejándole cicatrices indelebles.

[3] STC 53/1985 de 11 de abril, Fundamento V. <<...el nasciturus está protegido por el art. 15 de la CE, aún cuando no permite afirmar que sea titular del derecho fundamental.>>

[4] Ibidem.

[5] LO 2/2010, de 3 de marzo. Preámbulo I. <<La decisión de tener hijos y cuándo tenerlos constituye uno de los asuntos más íntimos y personales que las personas afrontan a lo largo de sus vidas, que integra un ámbito esencial de la autodeterminación individual.>>

[6] Cuando se detecte una enfermedad grave e incurable o anomalías incompatibles con la vida del gestante. (art. 15 LO 2/2010). El problema es determinar que es una enfermedad grave.

[7] Preámbulo I.

[8] Preámbulo II.

[9] Ya no se pena a los que alientan y mueven a la mujer a abortar.

[10] Juan Manuel de Prada habla sobre la necesidad de antaño de mantener la esclavitud a fin de poder mantener el nivel de vida de los demás. (ABC. 08/09/2008)

[11] Arendt, Hannah. Los Orígenes del Totalitarismo. [Trad.] Solana, G. Madrid: Taurus Ediciones, S.A., 1974. Pág. 543.- <<El primer paso esencial en el camino hacia la dominación total es matar en el hombre a la persona jurídica. Ello se logra, por un lado, colocando a ciertas categorías de personas fuera de la protección de la ley...>>

[12] Verordnung über die Strafrechtpflege gegen Polen und Juden in den eingegliederten Ostgebieten vom 4. Dezember 1941 (Reichsgesetzblatt I S. 759)

[13] 1. Sachliches Strafrecht. I (1).

[14] Este comportamiento se reproduce también en la violencia en las parejas, llamada violencia de género. El maltratador, es una persona que basa su autoestima en la humillación de su pareja, empleando insultos y violencia física. Esto causa en el un progresivo envilecimiento, del cual él también es la víctima. Necesita, para recuperar su amor propio, sentirse por encima y ser dominador al menos de la persona que está a su lado.

Un día la pareja le abandona por los continuos abusos y su única fuente de autoestima, de autoafirmación se desvanece. Entonces su vida pierde todo sentido, mata a la persona que le ha abandonado y se suicida.

Vemos que en ambos casos su actuación es fruto de un engaño revestido con el barniz del provecho propio pero que, paulatinamente, nos va privando de nuestro ser y naturaleza.

[15] En el libro “La nueva tiranía” de Juan Manuel de Prada, el autor describe como se intenta tiranizarnos debilitándonos a través de las comodidades, exaltando unos pretendidos derechos de nueva creación y reformulando el concepto de hombre.

[16] Algo que se <<interrumpe>> tiene vocación de continuar. Realmente se trata de una finalización o supresión del embarazo

[17] Arendt, Hannah. op. cit.. Pág. 541-542