A propósito de la eutanasia. Eutanasia en Italia.

publicado a la‎(s)‎ 2 ene. 2010 15:46 por Tomás Moro
Autora: Carmen Benavides Delgado

El día 25 del pasado mes de junio, el Tribunal de Apelación de Milán (Italia) acogió mediante Decreto el recurso interpuesto por el sr. Englaro, con el cual solicitaba autorización para suspender la alimentación e hidratación que, mediante sonda nasogástrica, se venía susministrando a la hija Eluana, en situación de coma desde hace 16 años.

Con dicho recurso el Sr. Englaro ha pretendido que se diera actuación a los criterios que el Tribunal Supremo había establecido en su precedente (polémica) sentencia de Octubre 2.007(con la que había casado la sentencia recaída en apelación en el ámbito de la misma facti specie). Concretamente, los jueces del Supremo habían dispuesto expresamente que el juez puede autorizar la interrupción de la alimentación e hidratación artificial del enfermo que se encuentre en estado vegetativo permanente, cuando concurran los siguientes presupuestos:

“ a) cuando, en base a rigorosas consideraciones clínicas, la condición de estado vegetativo resulte irreversible y, según los standar científicos reconocidos a nivel internacional, no haya ningún fundamento médico que deje suponer la existencia de la más mínima posibilidad, incluso la más débil, de que pueda recuperar el conocimiento o la percepción del mundo exterior. B) Que en base a elementos probatorios claros, unívocos y convincentes, se considere que la susodicha demanda constituye verdadera expresión de la voz del paciente, reconstruida a través de precedentes declaraciones suyas o a través de su personalidad, de su estilo de vida y de sus convicciones, considerándola como correspondiente a su modo de concebir la idea misma de dignidad de la persona antes de caer en estado de inconsciencia. La Casación, excluyendo que la hidratación y alimentación artificiales constituyan actos de encarnizamiento terapeútico, establece que deben ser considerados como actos de “tratamiento sanitario” y por lo tanto sometidos al régimen del “consentimiento informado” por parte del paciente, libre de poder rechazarlos. De esta manera, el paciente, en virtud del principio de autodeterminación, puede rechazar el tratamiento sanitario aunque ello conlleve ineludiblemente la muerte. Independientemente de que se comparta o no el criterio de la catalogación de la alimentación artificial como tratamiento sanitario y no como (lo que es)pura y simple susministración de comida y agua, queda el hecho de que es necesario constatar (sin algún género de dudas visto que la consecuencia es la muerte) la verdadera y real voluntad (no expresa sino presunta) del paciente de no aceptar el “tratamiento” y de elegir “ese tipo de muerte”. Este es uno de los aspectos más delicados e inquietantes que la sentencia presenta y que se liga inexorablemente al tema, de carácter exquisitamente procesal, como es el de la prueba de una voluntad che no puede manifestarse en ese preciso momento, sino que se “presume” haya sido ya manifestada en un momento anterior a la entrada en estado de coma. Y precisamente a los presupuestos y requisitos probatorios se refiere el segundo de los principios enunciados en la sentencia, los quales no pueden que suscitar perplejidad desde el punto de vista de su aplicación práctica al caso concreto.

Pues bien, los magistrados de Milán, siguiendo el binario establecido por la Casación, han considerado no solo justa (intrínsecamente y en relación a las circunstancias concomitantes) la solicitud de suspensión del sustentamento vital artificial, sino que además (y esto es lo más grave)han estimado como probada, la presunta voluntad de Eluana de preferir morir antes que vivir en símilares condiciones.

La lectura atenta y detallada del decreto que se comenta, pone de relieve la existencia de numerosos puntos débiles, cuando no contradictorios, y absolutamente criticables, en el íter lógico procesal y substancial que ha llevado a la estimación de la demanda. A saber:

1.- Destaca, en primer lugar, la equiparación actuada entre dos conceptos que no se equivalen como “dignidad de la vida” y “calidad de vida”, conferiendo a ésta última un contenido ético-jurídico y una dignidad que no le corresponden.

2.- En plena sintonía con cuanto establecido por la Casación en la sentencia aludida, efectúa una separación entre “vida consciente” “vida biográfica” y “vida biológica”, añadiendo incluso otra categoría de su propia cosecha: “vida orgánica y aparente”. La vida es vida, sin calificativos capaces de condicionar el ejercicio de la tutela de la vida.

3.- Se afirma de acceder a la solicitud del sr. Englaro en nombre del principio y derecho de autodeterminación de la hija Eluana, cuando es evidente que desde el mismo momento en que la susodicha queda impedida para manifestar su voluntad, esplícita y actual, no se puede ya hablar de autodeterminación sino de eterodeterminación: se ejercita o actua la voluntad del tutor o persona que opera en su nombre.

4.- En cualquier caso, la voluntad que se trata de constatar es una voluntad “presunta” deducible de circunstancias y hechos acaecidos muchos años antes.

5.- Del punto de vista procesal, la estimación de la demanda presupone y denota una forzatura inaceptable de los principios fundamentales que rigen el sistema probatorio civil. En primer lugar, las declaraciones vertidas por el sr. Englaro, tutor de la hija Eluana, y por lo tanto parte en el procedimiento, se han tomado en consideración con valor de declaración testimonial ( en otras palabras: parte y testigo en el mismo procedimiento). En segundo lugar, la consideración que reviste mayor gravedad concierne el hecho de que esa voluntad presunta a la que se ha aludido antes, se haya tratado de colegirla de ciertas frases que algunos amigos y el padre de Eluana le habrían oído pronunciar con anterioridad al fatal accidente, en ocasión de ir a visitar a un amigo accidentado y en estado vegetativo. Según estos amigos, ella habría dicho que antes que vivir así era preferible morirse. Pués bien, dicha expresión, que cualquier persona habría podido pronunciar en una ocasión de ese tipo, sin darle mayor peso ni consistencia real, ha constituído el eje de la decisión judicial que se comenta. Los magistrados han deducido de ella lo siguiente:” ...extraordinaria propensión de su carácter a la libertad, así como la incompatibilidad entre su concepción de la dignidad de la vida y la pérdida total e irrecuperable de sus facultades motorias y psíquicas y la supervivencia sólo biológica de su cuerpo en un estado de sujección a la voluntad ajena...”

En definitiva, si para vender un inmueble, o para hacer testamento se requiere no solo una prueba escrita sino además solenne, los magistrados de Milán han considerado que para disponer (de un bien indisponible) en modo irreversible de la vida de Eluana, sea suficiente con que alguien declare que años atrás, Eluana profirió unas ciertas palabras y que las mismas constituyen la prueba de su voluntad de morir en una situación como la actual.

A tal punto cabe preguntarse ¿cómo es posible arribar al epílogo ireversible de la Muerte a partir de una voluntad presunta? ¿ Voluntad presunta acerca de qué? ¿Habría querido Eluana la muerte? ¿ Este tipo de muerte por inanición y desidratación?

La Procura General de Milán ha impugnado el decreto comentado y solicitado su suspensión provisional. Al día de hoy (9.09.08) el pronunciamiento no ha sido aún ejecutado.

Carmen Benavides Delgado